21 ene. 2013

El marketing ha muerto, viva el marketing humano




Humanos
Humanos...
El marketing, tal y como lo conocimos durante años, ha muerto. La atención de la gente ha pasado casi sin darnos cuenta, de la televisión a todo tipo de dispositivos móviles. Los usuarios dedican una enorme cantidad de tiempo a las redes sociales,  donde comparten opiniones con sus conocidos, o con "actores" implicados en las redes de forma más profesional, como famosos, periodistas, medios de comunicación, o empresas de los sectores por los que se sienten interesados. Éstas últimas intentan de cualquier forma posible tener presencia en las redes sociales, ya que parece ser que si no estás no existes.

El primer error es ese "si no estás no existes", ya que unas redes sociales mal llevadas pueden dar más disgustos que alegrías a la empresa de turno. Así que siguiendo el refranero español, que tanta sabiduría destila, "Manolete, si no sabes torear, pa que te metes". Las redes sociales deben gestionarse con un conocimiento claro de qué se está haciendo, por qué y sobretodo para quién. Si no tenemos esto muy estudiado, es mejor dejarlo.

El segundo error es el clásico "tengo un primo que tiene ordenador, y sabe mucho de Internet, él te lo soluciona". Éste siempre acaba en desastre. Cualquier persona nacida entre los 70 y los 80 (y por supuesto en adelante) tiene un nivel de usuario mínimo con un ordenador, y todo hijo de vecino tiene una cuenta en Facebook o en Twitter, pero desgraciadamente, eso no te convierte en un experto en la materia que toca una empresa determinada, ni siquiera, en el uso de esas herramientas. Al final pasa como cuando tu primo, que se compró una Nikon, hace las fotos de tu boda, y no sale ni una bien. Vamos, un desastre total.

Antes, cuando se hacía marketing, había que convencer a quien te viera, oyera, o leyera, de que comprara tu producto, se afiliara a tu organización, o lo que fuera. Hoy en día, esto, salvo para empresas enormes, ya no tiene sentido. No hay necesidad de convencer a quien nos ve, o nos oye, o nos lee de casualidad, simplemente hay que contactar con quien está interesado en nosotros. El cliente está ahí fuera, algunos buscan tu producto y no lo encuentran, otros, ni siquiera saben que te están buscando, pero les encantaría conocerte, y los nuevos medios para comunicarnos hacen posible llegar a estos individuos, en lugar de pescar con una caña de bambú en medio del océano, dando palos de ciego, y como se dice comúnmente, vendiendo la moto.

Redes sociales
Una vez que hemos encontrado a estos individuos, que sienten un interés notable por nosotros y nuestro trabajo, llega lo realmente complicado en el marketing 2.0 (me propuse escribir esto sin usar el 2.0, pero al final he sucumbido), la comunicación. 

Éste es el pilar sobre el que se sustenta, y lo hará durante mucho tiempo, el marketing humano, que no olvida que tus clientes son personas, que merecen el mismo respeto que esperas recibir.

Ahora ya no solo es posible comunicarte directamente con tus usuarios, de forma fácil y cómoda, sino que es indispensable. No importa si estás en las redes sociales o no, solo importa que estés ahí cuando te necesiten o te reclamen tus potenciales clientes, que se sientan atendidos, con un trato personal, serio y sobretodo, resolutivo. Si no consigues esto, habrás fracasado totalmente en las redes sociales, y si no te crees capaz de conseguirlo, borra ya tus cuentas de Facebook, Twitter, G+ y demás, y sigue poniendo anuncios en prensa y revistas.

No sigáis pensando, como se ha hecho durante décadas en el mundo de marketing, que el cliente es tonto, por que no lo es. Decid siempre la verdad, no intentéis bajo ningún concepto engañar a la gente, o hacerles creer que lo que vendéis es diferente de como es. El tiempo de los charlatanes ya pasó, y volviendo al refranero, "cae antes un mentiroso que un cojo", y si mientes, esas mentiras se volverán contra ti, y todo el beneficio adquirido anteriormente, desaparecerá de un plumazo, y se convertirá multiplicado por diez, en desconfianza y repulsa.

Y para finalizar, no caigáis en el error de convertiros en los lameculos de vuestros seguidores, porque como decía antes, es un error mentir. Si un tipo es despreciable, y sois conscientes de su mala fe, no le sigáis el juego, y no temáis ser duros, se tirará a vuestro cuello, y otros con el, pero cuando la verdad esté de vuestro lado, solo reforzará la confianza de los que realmente están interesados en vuestro negocio, y apartará con el tiempo a los que solo pretender hacer un poco el Troll

En fin, espero que este pequeña reflexión en voz alta, os sirva de algo, en esta época, en la que Internet hace grandes a los pequeños emprendedores, mientras deja en el olvido a las grandes corporaciones.

Gracias por vuestra atención, y espero no tardar tanto en volver por aquí, pero como podéis ver al principio de la entrada, uno que también es humano, ha estado algo ocupado.