21 abr. 2014

Desarrolla tu proyecto en Patreon

Como decíamos ayer, Patreon es una interesante herramienta para apoyar los proyectos por los que nos interesamos, sin duda heredera del crowdfunding de recompensa más clásico, pero quizás más fácil y cómodo,  para los proyectos continuados, que no terminan en un producto que ofrecer como recompensa, si no en una fuente constante de nuevos contenidos. Magnífico para series en vídeo, podcast, blogs, u otros tipos de contenidos de similares características.

En ocasiones anteriores el tema era el mismo, pero con herramientas diferentes, ahora, quizás debamos pensar en cual es la adecuada al proyecto que queremos llevar a cabo, algo que  no será un problema decidir, ya que optar por la que más se ajusta al tipo de contenido, y por la que haga sentir más cómodo, parece lo mejor. Tal vez, un vistazo a que tipo de contenidos y creativos tienen más éxito en cada tipo de plataforma, sea el último empujón para decidirse.

Hoy, sin embargo, me voy a detener en otro punto. Las decisiones  a tomar a la hora de articular un proyecto en la plataforma de mecenazgo elegida. Esto lo intentaré hacer en una serie de artículos, dedicando su espacio a distintas plataformas, en algunos casos, o a sistemas concretos, ya que algunas plataformas, especialmente de crowdfunding de recompensa, son prácticamente un calco de otras, y lo que funcione en una debería funcionar en otra.



Ya que últimamente he estado centrándome en estudiar un poco Patreon, empezaremos por esta plataforma. 

Lo primero al crear una cuenta en Patreon —y esto sirve para cualquier plataforma es crear un perfil claro, en el que la gente sepa con quien está tratando. Si eres una empresa, los datos de la misma, pero si no, di quien eres, los proyectos amateur anónimos no son nada apetecibles sin una  persona (o más) detrás de todo. En el anterior artículo sobre Patreon ya comentamos lo importante de la confianza.

Tras el perfil, tantas veces abandonado, pasamos al vídeo presentación, algo que se ha convertido en seña de identidad de este tipo de plataformas. 

Hay principalmente dos tipos de vídeo de presentación:

  1.  Explica con tus propias palabras tu proyecto, ve al grano,  cualquier cosa que sobrepase los tres minutos es excesiva. Con uno y medio debería ser suficiente. No debes estar 15 minutos presentando tu proyecto, es aburrido y mucha gente lo dejará antes de llegar al minuto cuatro. Puedes editarlo y verlo cuantas veces haga falta, hasta que esté como tu quieres.
  2. La gente que hace vídeos musicales, canta, baila, o hace cortos, puede usar esos vídeos como presentación, nada habla mejor de  ti que tu trabajo. Aun así, una breve presentación, de unos pocos segundos es de agradecer. En este caso, si cantas, tocas el piano y me pones un tema de cinco minutos, no será problema ya que además de presentarte, tenemos una muestra de tu trabajo.


Una vez tienes el  vídeo, pasamos a los hitos y recompensas, dos de las claves de este formato, ya que desde el momento en que alguien se interesa por tu trabajo, y decide apoyarlo, que ese apoyo  sirva para algo concreto y además los diferentes detalles que puedas tener con esa persona como recompensa , serán lo que definitivamente empuje a pinchar en el botón naranja de “Become a Patron”.




Los hitos


La gente quiere saber ha donde va su dinero, vivimos en un momento en que la transparencia, no solo se valora, si no que se sobre valora, cuando el dinero es para pagar a alguien que colabora en el proyecto, magnífico; qué es para pagar el alquiler, perfecto; pero si no eres explicito en el uso que le vas a dar, olvídate.

Esto es ampliable, y cuando más te aventures a ver el futuro de lo que podrías hacer con dinero, más atractivo el proyecto, más efecto llamada para nuevos patrones, y en muchos casos más interés de los mecenas en difundir tu proyecto (normalmente cuando esto conlleva una mejora de su contenido/recompensa).

Las recompensas


Para mi aquí hay un punto fundamental, y es que en el nivel más bajo de recompensa, el mecenas debe acceder al trabajo que es el motivo principal de tu proyecto en Patreon, con acceso total.

Los niveles superiores (aportaciones por encima de la mínima), deberían ser siempre para conseguir recompensas de otro tipo, más enfocadas a la participación en algunas decisiones, versiones físicas de contenidos digitales, o cualquier otra cosa que no sea el material por el que creas el Patreon.

La sensación de que tienes que pagar más, y cuanto más pagas, más acceso tienes, es totalmente contraproducente, y puede ser un problema, más que un apoyo. Piensa que la grandeza de estos mecenazgos, no es tener cuatro patrones que te paguen el alquiler, o la nueva cámara de vídeo, si no tener la mayor difusión posible entre la gente que está realmente interesada en tu trabajo, incluso más allá de descargarlo de la red. Es más probable tener más éxito cobrando 0,10€ por publicación que si cobras 1€, entiendo como éxito tanto la cantidad de seguidores, como los ingresos obtenidos. Éstas cifras son ejemplos, ya que normalmente dependerán del contenido que se ofrezca.

En un medio acostumbrado al contenido gratuito, el micro pago es fácilmente aceptado, mientras sigue siendo un problema cualquier precio elevado, y como hablaremos luego, la promoción es parte fundamental aquí.

Por supuesto, la mejor forma de saber quienes tu publico y de promocionarte es que tu contenido esté libre en la red, a disposición de quien quiera descargarlo/verlo, y así no te quedará duda que quien está en Patreon está realmente interesado en lo que estás haciendo. Quizás, lo mejor de toda esta historia.

Visto lo anterior, siempre recomendaría ajustar la recompensa más baja lo máximo posible, permitiendo así a la mayor cantidad de gente ser mecenas, sin necesidad de grandes desembolsos económicos. 

Y finalmente...

Esto, creo que también es común a  todas las plataformas de mecenazgo, y diferentes tipos de financiación, así como para los creativos que se autoeditan (y autofinancian), aunque también es lo que más trabajo cuesta a los creativos, más que hace una hermosa ilustración o un fantástico vídeo, y lo voy a decir, de la forma más desagradable que conozco, o más bien, como menos os gusta oírlo:

Te tienes que vender.


Sí, como suena... y no hablo de vender tus principios, ni tu alma al diablo, te hablo de explicar siempre que te sea posible tu trabajo, por qué lo haces, qué significa para ti, y hacer promoción, promoción y promoción. Obviamente, sin caer en el spam, hay que esforzarse con quien se interesa, y no molestar a los demás. Se activo en las redes sociales con tus seguidores, si no tienes tiempo, usa solo una, la que más se ajuste a tu forma de ser, pero no dejes nunca la promoción. 

Una de las principales quejas de la gente que publica sus trabajo en editoriales de libros, casas discográficas etc, y fracasan, es la falta de promoción por parte del editor. Piensa que cuando trabajas para ti, tu eres el editor que te hace esa promoción. Hoy día te contesta a un tuit un finalista del planeta, así que por favor, baja a la arena y disfruta del calor humano. No me extenderé más en este punto, que es importante, porque a la vez es muy personal. 

Hay mucha gente que no se siente cómoda promocionando su propio trabajo, otros, que esperan que el reconocimiento venga solo, ya que la calidad de su creación lo merece... así que cada uno tendrá que decidir como se siente con ese otro trabajo, que es la promoción.

Y por hoy, terminamos aquí. He intentado no extenderme tanto como de costumbre —creo que sin conseguirlo— así que se agradecen los comentarios, preguntas o cualquier tipo de aportación que nos ayude a desarrollar un poco más esto entre todos.

Hasta mañana.